Impacto negativo de los incendios en la calidad del suelo

Fecha de publicación:

De acuerdo con cifras del Conaf, durante el último quinquenio se han presentado en Chile un promedio de 1.594 incendios forestales, afectando una media de 19.487.43 hectáreas de suelo. Ya en la temporada 2018-2019 (empezó a correr el 1 de julio) se registran 1.206 conflagraciones de este tipo en un total de 3592.05 hectáreas. 

En este tipo de incendios, la temperatura de las llamas puede superar los 500 grados centígrados. Esto tiene un impacto negativo en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, que se traduce en los siguientes problemas: 

Erosión

Usualmente, un incendio deriva en la pérdida de cobertura vegetal del terreno. Por lo tanto, el suelo queda desprovisto de protección y, por lo mismo, más vulnerable al riesgo de erosión por lo expuesto que queda al impacto del viento y del agua. De hecho, las conflagraciones forestales son una de las principales causas de la desertificación en muchos países del mundo, como Argentina. 

Por supuesto, la erosión trae consigo otros problemas serios, como la pérdida del material, dificultades con la infiltración del agua, hidrofobicidad y aumento del flujo superficial del agua. Todo esto es de especial impacto negativo para cualquier tipo de siembra o plantación. 

Pérdida de nutrientes y desestabilización de la actividad biológica del suelo

Es común que, después de un incendio, el nivel de nutrientes en el suelo se incrementa en los primeros centímetros de la superficie, a causa del depósito de cenizas, mineralización de nutrientes y formación de estructuras estables. Pero este es un efecto momentáneo porque todos esos nutrientes se van perdiendo debido a la volatilización y transformación de estos. Así mismo la ceniza se elimina rápidamente por efecto de la gravedad y el viento. 

Por otra parte, al eliminar la vegetación, así como el ecosistema de mucha vida animal, el incendio disminuye significativamente los niveles de materia orgánica en el suelo, es decir parte de los elementos que necesita para producir nutrientes.

Al respecto, también hay que tener presente que la conflagración forestal impacta la actividad biológica del suelo, produciendo una desestabilización del ciclo de nutrientes a causa de la disminución de los microorganismos que impulsan la descomposición de compuestos orgánicos y la fitodisponibilidad de nutrientes. 

Pérdida de la capacidad productiva y fertilidad

Las llamas reducen las arcillas por descomposición térmica y la textura cambia. Esto hace que la superficie se vuelva más arenosa. Grave problema. Como es sabido, los suelos arenosos tienen una capacidad muy reducida para retener agua y nutrientes, se calientan fácilmente y acumulan menos materia orgánica que otros. Todo esto se traduce en tierras poco productivas.

De otra parte, las llamas y temperaturas muy elevadas eliminan componentes orgánicos y otros elementos como el nitrógeno, el fósforo y el carbono, componentes esenciales en la fertilidad del suelo. 

Estas consecuencias derivan en una degradación general del terreno, entendida como el proceso que afecta negativamente la biofísica interna del suelo y su capacidad para soportar vida y procesar agua, materia orgánica y nutrientes. Esta varía en función de la intensidad de las llamas, la duración del incidente y la topografía del lugar. Pero, en cualquiera de los casos, la recuperación de suelos afectados por incendios se convierte en una prioridad. 

El mejorador de suelos SM-10 es el producto adecuado para intentar recuperarlos. Aunque su función especial es desplazar los iones de sodio de los complejos arcillosos (combatir la salinización), también es ideal para la recuperación de suelos afectados por incendios porque aumenta la presencia de microorganismos beneficiosos, activa la asimilación de nutrientes, potencia la capacidad de intercambio catiónico, reduce la compactación de los suelos y optimiza la retención de agua.

Nuevas tecnologias

Soluciones medioambientales

Nuevas tecnologías

Acuicultura

Aditivos para plásticos
Polímero super absorbente